Las capas de patata y brócoli se cocinan en una salsa cremosa de cheddar hecha en casa. La preparación es sencilla y el horno se encarga del resto.
Ilustración con IA: La imagen de la receta se ha creado con IA. El plato preparado puede verse diferente.
Por qué te gustará
- Las verduras y la salsa se cocinan juntas en una sola fuente.
- La salsa de queso se prepara con mantequilla, harina y leche.
- El cheddar de la superficie se dora en el horno.
Sustituciones
Puedes sustituir el brócoli por coliflor. Para espesar la salsa también sirve una mezcla de harina sin gluten apta para salsas; sigue las indicaciones del envase.
Conservación y recalentado
Guarda las sobras tapadas en la nevera durante un máximo de 4 días. Caliéntalas tapadas en el horno a 175 °C hasta que estén bien calientes.
Para acompañar
Una ensalada verde crujiente contrasta bien con la cremosidad del gratinado.

Gratinado de patata y brócoli con cheddar
Ingredientes
Preparación
- Precalienta el horno a 190 °C. Engrasa una fuente para horno de unos 23 × 33 cm.
- Cocina el brócoli al vapor o escáldalo durante 2 minutos; después, escúrrelo bien.
- Derrite la mantequilla en un cazo. Incorpora la harina con unas varillas y cocínala 1 minuto. Añade la leche poco a poco sin dejar de batir y calienta hasta que la salsa espese ligeramente. Agrega la mostaza, el ajo en polvo, la sal, la pimienta y unas dos terceras partes del cheddar.
- Coloca en la fuente la mitad de las patatas, del brócoli y de la salsa. Repite con el resto. Cubre bien con papel de aluminio y hornea durante 35 minutos.
- Retira el aluminio, reparte por encima el cheddar restante y hornea otros 10 a 15 minutos, hasta que la salsa burbujee y las patatas estén tiernas. Deja reposar el gratinado 10 minutos antes de servirlo.
Notas
Valores nutricionales estimados por ración
| Nutriente | Por ración |
|---|---|
| Energía | 345 kcal |
| Proteínas | 14,2 g |
| Grasas | 16,4 g |
| Grasas saturadas | 9,4 g |
| Carbohidratos (incluida la fibra) | 37,3 g |
| Fibra | 4,8 g |
| Azúcares | 6,5 g |
| Sodio | 559 mg |
Estas estimaciones se calculan a partir de las cantidades de los ingredientes y datos de referencia sobre la composición de los alimentos, divididos entre el número indicado de raciones iguales. No son mediciones de laboratorio. Las marcas, las sustituciones, los ingredientes opcionales y el tamaño de las raciones pueden cambiar el resultado. Los aderezos opcionales, los acompañamientos adicionales y la sal añadida sin una cantidad especificada no se incluyen en la estimación básica.
Ingredientes y señales de cocción
Las patatas de la variedad Russet aportan almidón, que ayuda a mantener unidas las capas y da consistencia al plato. Es más importante que las rodajas tengan un grosor uniforme que una forma perfecta: las gruesas pueden seguir duras mientras las finas se ablandan. Separa las rodajas que estén pegadas para que la salsa pueda llegar entre ellas. El brócoli debe estar en ramilletes pequeños que encajen bien entre las capas de patata, sin crear grandes huecos.
Escurrir bien el brócoli escaldado evita que la salsa de queso reciba un exceso de agua. Comprueba si quedan gotas atrapadas entre las ramificaciones de los tallos y sacúdelas antes de montar las capas. La salsa empieza con mantequilla y harina, lo que permite repartir la harina antes de añadir la leche. Incorporar la leche poco a poco ayuda a evitar grumos; bate también por los bordes del fondo del cazo, donde puede acumularse la pasta de harina.
La mostaza de Dijon aporta una acidez suave que evita que la salsa de cheddar resulte plana. Incorpora el queso con cuidado a la salsa ya espesa y deja que se funda sin que hierva con fuerza. Una salsa lisa debe recubrir una cuchara y fluir entre las verduras. La textura final de la patata es la comprobación principal: un cuchillo debe atravesar las capas del centro sin encontrar una rodaja crujiente ni de textura harinosa y cruda.
Corta las patatas en rodajas uniformes, idealmente de aproximadamente 1/8 de pulgada de grosor, para que todas las capas queden tiernas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué las patatas siguen duras bajo una superficie dorada?
La superficie puede dorarse antes de que el centro termine de cocinarse, sobre todo si las rodajas tienen grosores distintos. Comprueba varios puntos atravesando las capas. Si el queso ya ha tomado color, vuelve a tapar la fuente mientras se terminan las patatas para que la parte superior no se oscurezca demasiado.
¿Por qué el plato necesita reposar?
La salsa está más líquida al salir del horno. El reposo indicado permite que deje de burbujear y ayuda a servir las capas de forma más ordenada. Seguirá siendo un plato cremoso, no un gratinado firme que se pueda cortar en porciones; recoge la salsa con una cuchara al servir cada ración.
Más recetas para probar: Sopa cremosa de patata y puerro · Patatas asadas con ajo y parmesano.
Deja un comentario